La pandemia fue obviamente una conmoción económica grave, pero hay un pesimismo reinante que no coincide con lo sucedido y los inversores deben protegerse contra un pesimismo económico excesivo, insistió Paul Donovan, Chief Economist of UBS Global Wealth Management en una columna publicada en la web del banco suizo.
Según el directivo, las mayorías se han equivocado sistemáticamente desde julio de 2020. Sin embargo, la actividad económica mundial se recuperó más rápido de lo esperado. “No solo la publicación de datos es mejor de lo esperado, los datos anteriores también se han revisado positivamente”, afirma Donovan.
En este sentido, Donovan asegura que hay tres factores que podrían sorprender a los mercados.
Los mercados siempre subestiman la capacidad de los seres humanos para adaptarse ante una crisis. La gente no quiere renunciar al nivel de vida que tanto le costó ganar. Las personas se adaptan: trabajan desde casa y compran en línea para mantener algo parecido a su estilo de vida anterior a la pandemia.
Además, “está claro que 2020 no fue una ‘recesión’ en la forma en que la mayoría de la gente entiende el término”, enfatizó Donovan. Para varios sectores, terminar el bloqueo fue como encender un interruptor de luz: el rebote fue inmediato, no el habitual aumento gradual.
Sin embargo, la existencia de demasiados pronósticos han intentado exprimir la experiencia económica de 2020 en el formato inadecuado de un ciclo económico convencional. Eso provocó demasiado pesimismo, analizó el directivo de UBS.
Por último, Donovan razonó que la gente está sesgada por el flujo de noticias. “Las noticias negativas sobre la pandemia crean un sentimiento negativo”, reflexionó.
“Tenga en cuenta que las medidas del sentimiento empresarial, que se correlacionan fuertemente con las noticias, han tendido a confundir la realidad económica, apuntando a contracciones del cuarto trimestre en España y Alemania, cuando las economías se expandieron”, concluyó.